Roberto López, artista madrileño licenciado en bellas artes, trabaja sobre la estética de lo considerado como socialmente deforme. Él se define como un voyeur de lo desconocido, lo abyecto y lo morboso, con la intención de mostrarnos que, en lo establecido socialmente como horrendo, se encuentra la esencia, la diferencia del individuo, algo bello y desconocido por descubrir. Del mismo modo que, Panamarenko creaba sus propias máquinas,Roberto construye sus propias malformaciones para observarlas y mostrarlas. Trabaja desde la
estética y contra ella, con la finalidad de crear una norma nueva.

Selección gráfica